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Compartimos con todos vos a entrevista que lle fixeron o noso Coodinador deportivo Adrián Salgado para a revista/web médica SEMA (Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia) pola súa experiencia coma adestrador en categorías base.

Dedicade un ratiño a leela xa que ofrece unha visión do deporte moi importante para nos coma Nais e Pais de pequenos grandes deportistas. Tamén deixa clara cal é a filosofía do noso club e o que intentamos inculcar cada día os vosos nen@s.

Fonte: https://www.adolescenciasema.org/hablamos-con-el-entrenador/

Hablamos con el entrenador

Autor:  José Luis Iglesias Diz.

Hablamos con el entrenador

Adrían Salgado Fernandez es un joven entrenador de baloncesto de 31 años. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela lleva gran parte de su vida ligada al deporte del baloncesto en el que se inició como jugador federado a los 7 años y entrenador de categorías inferiores desde los 16 hasta la actualidad (Club Baloncesto Cluny, Santiago; Club Baloncesto Caselas. Pontevedra). Amante del arte es un excelente músico que compone, interpreta y forma parte de varios grupos de rock como baterista. Tiene un proyecto de fusión R&R y baloncesto con canciones para niños que clara vocación innovadora. Tiene en su madre Julia, profesora y directora de un colegio el modelo de vocación y creatividad. Su larga relación deportiva con adolescentes me ha llevado a plantearle algunas preguntas al respecto a lo que ha accedido gustosamente. Gracias Adrián.

¡Hablemos con el entrenador!

Entrevista:

  1. ¿Cuál crees que son las características mas importantes de un entrenador de niños/adolescentes?

Pienso que existen muchas características importantes que debe tener un entrenador o entrenadora de formación. Quizás me decantaría por una que, en mi opinión, ha de tener cualquiera que se dedique a trabajar con niñ@s o adolescentes.

Muchas veces ponemos nuestra posición de entrenador por encima de la de formador, cuando hay que tener muy claro que formamos parte de la educación integral de l@s niñ@s. No solo de su educación deportiva, sino también y probablemente de manera más importante en su educación como personas.

Hay que tener en cuenta que cuando formas parte de un equipo, vas a pasar mucho tiempo con tus jugadores, por lo que no debemos quedarnos solamente en el plano deportivo. El respeto por el compañero o compañera y rivales, el intentar las cosas, el manejo de la frustración o la confianza en uno mismo son aspectos muy importantes que debemos intentar inculcar desde nuestra posición, sirviéndonos del deporte que entrenemos como vehículo para ello y no como fin.

Otras características importantes creo que son la paciencia, la empatía y la capacidad de adaptación a los distintos grupos e individuos que te toque entrenar, así como el estar abierto a ver a otr@s entrenador@s para evolucionar y enriquecer la manera de entrenar. Esto es un aprendizaje continuo.

  1. Cual es la experiencia mas gratificante en el ejercicio de tu trabajo?

Para dedicarte a entrenar o enseñar a niñ@s y jóvenes creo que debes sentir pasión y amor por ello. Esto es algo que heredé de mi madre Julia, maestra de escuela que lleva dando clase cuarenta años y siempre mostrando una gran pasión por enseñar y formar a sus alumnos. Por tanto, pienso que una de las sensaciones más gratificantes es ver a un niño o niña saliéndole algo por primera vez o algo que lleva intentando tiempo y un buen día, le sale. Contemplar esa expresión de felicidad en un niño es, creo, la mejor sensación que se puede tener como entrenador o formador. Otra sensación increíble es terminar un entrenamiento o un partido, independientemente del resultado que obtengas y ver al grupo estar contento, que se lo haya pasado bien y que haya sudado!!!

El tener la sensación de haber disfrutado, de haber aprendido, haber trabajado…en definitiva, haber aprovechado el tiempo y ver que tienen ganas de volver el próximo día es tremendo.

En un plano más egoísta de entrenador, quizás en edades un poco más avanzadas, ver el fruto de algo que has trabajado duramente durante la semana plasmado en la pista también es una gran sensación, ya que muchas veces ocurre lo contrario. No siempre consigues lo que quieres llevar a cabo con un equipo y eso es difícil de asumir en muchas ocasiones, pero tiene que hacerte reflexionar para intentar mejorar siempre en todos los aspectos como entrenador y replantearte continuamente tu manera de entrenar.

  1. Competitividad VS juego y disfrute. ¿Como combinar esos dos aspectos?

Competitividad VS Juego y Disfrute me parece una pregunta importantísima y un equilibrio muy complicado de conseguir.

En mi caso, por suerte o por desgracia, formo parte de un club federado y, por tanto, enrolado en una competición. Gestionar esto no es sencillo, pero pienso que es posible y que,sobre todo, hay que intentarlo.

Aquí, junto con la filosofía del club, el papel de los padres me parece fundamental.

¿Cómo quedásteis? ¿Cómo quedaron? Esta la pregunta habitual cuando un familiar no puede acudir a ver el partido. Personalmente llevo años luchando contra esa pregunta respondiendo: se lo pasaron muy bien. Todos tenemos que entender que el principal objetivo es que l@s niñ@s se lo pasen bien. Sin esto, no vamos a ningún lado. Evidentemente, como señalaba antes, al estar enrolado en una competición, la sombra del resultado de los partidos siempre está presente y es cierto que a todos nos gusta ganar, pero yo cambiaría la palabra ganar por la de competir.

Es nuestra responsabilidad relativizar el resultado y verlo como una parte más del aprendizaje, no como el objetivo final de un partido. Desde mi punto de vista esto es más complicado de conseguir con los padres que con los niños.

Otra pregunta directa habitual después de un partido es: ¿cuantas canastas metiste? Cuando observo a una madre o a un padre cambiar esta pregunta por la de “¿qué tal te lo pasaste?” realmente significa mucho para mí, ya que en ese momento pienso que estamos haciendo las cosas bien.

Estas situaciones son más difíciles de controlar a medida que l@s jugador@s van cumpliendo años y subiendo de categoría, pero realmente pienso que debemos seguir en esa línea igualmente. Un ejemplo es el equipo Junior Femenino (15-16-17 años) de mi club, que, aunque evidentemente quieren ganar partidos, creo que saben valorar cuando han competido independientemente de ganar o perder y tienen por tanto la capacidad de salir contentas tras una derrota si en ese partido han intentando las cosas y lo han dado todo. Esta capacidad pienso que es importante fuera de los límites del deporte y que será muy útil en diferentes ámbitos de la vida.

En mi opinión, se trata de intentar cambiar la mentalidad clásica de jugar única y exclusivamente con el objetivo de ganar. Mentalidad que todos, en mayor o menor medida, hemos recibido desde pequeños (creo que habría que relacionar esto con las calificaciones a través de las notas en el colegio, pero no nos desviemos del ámbito deportivo). Me parece que debemos intentarlo con todas nuestras fuerzas y hacer entender que perder no es fracasar. Eso tiene que acabarse. L@s niños tienen que divertirse y competir y aprender a ganar y a perder.

  1. ¿Cómo participan los padres? Nos preocupa que algunos padres sean demasiado exigentes con sus hijos deportistas llegando a crear situaciones de gran presión y hasta violencia sobre ellos. ¿Cómo afrontais estos problemas?

En una una charla que asistí hace unos años del gran entrenador de formación Carlos Maceiras, este se refería a una frase habitual de entrenadores: a los padres habría que echarlos de los pabellones. Él decía que estaba totalmente en desacuerdo y que la presencia y apoyo de padres, madres, familiares, etc es muy importante para el niño o niña que practica un deporte. Pienso que el problema no radica en que asistan a los partidos, sino con la actitud y talante que asistan a ellos. El comportamiento de algun@s familiares que, lejos de ir a disfrutar de ver a su hijo o hija practicando deporte y divirtiéndose, acuden con pretensiones exageradas sobre sus hijos, presionándolos desde la grada, metiéndose con compañeros o rivales de su hijo, increpando a árbitros 15 o 20 años más jóvenes que ellos mismos, metiéndose en la labor del entrenador (TODO ESTO LO HE VISTO CON MIS PROPIOS OJOS) son actitudes absolutamente vergonzantes y dañinas que no se deben tolerar ni en su más mínima expresión. En el caso de nuestro club, tenemos muy claro que no permitiremos ningún comportamiento de este tipo, y para poder evitarlo debemos actuar desde la prevención e intentar crear una cultura de club que vaya por derroteros muy distintos. En las reuniones periódicas que hacemos para familiares de nuestr@s jugador@s hacemos mucho hincapié en este aspecto y la verdad es que en los 6 años que llevo en Salceda, nunca hemos tenido ningún problema en ese sentido, lo cual es un alivio.

Hay que seguir alerta con este tema, ya que por desgracia se ve más de lo que parece.

  1. No todo el mundo está capacitado para practicar con éxito un determinado deporte. ¿Como administráis esas diferencias individuales según las capacidades del deportista?

El deporte tiene que ser inclusivo, cada uno con sus capacidades. Vuelvo un poco a lo de antes: el principal objetivo de un deporte formativo es el disfrute del niño. Evidentemente, todas las personas somos diferentes física y mentalmente, pero esto no tiene que verse como un problema. Todos los jugadores aportan algo al grupo,independientemente de sus capacidades para jugar un deporte.

Está claro que hay gente que se le da mejor que a otra; hay a personas que se les da genial; a otros se les dará mal. Desde nuestra posición de entrenadores debemos ayudar a que a aquel que se le de bien, cada vez se le de mejor y a aquel que se le de peor, disfrute igualmente y mejore dentro de sus posibilidades. He escuchado, no en pocas ocasiones, que un niño no vale para jugar (niños con 7,8,9,10 años!). Cada vez que lo escucho me pregunto qué se quiere decir con tal afirmación. Además, no me siento capacitado para decir que un niño vale o no. Hay jugadores que a una edad temprana ya se ve que tienen cualidades físicas para hacer deporte y a otros nos se las ves…pero eso no quiere decir que no pueden practicarlo…o que un día 4 años después, sin más, explota y ese niño que no era capaz de hacer mucho, se convierte en un buen jugador o en el mejor jugador.

Lo que si que está claro es que si un niñ@ no tiene las mismas oportunidades de jugar que los demás, nunca se podrá desarrollar sus capacidades(las que sean), y eso es un problema que observo en muchos entrenadores de formación o en determinadas filosofías de club, que priman otras cosas antes que el desarrollo individual de cada niño y que no solo no les importa absolutamente nada, sino que piensan que actúan de manera correcta si dejan sin jugar a un niño por que según ellos no tiene nivel. Afortunadamente, determinadas reglas de juego en las categorías base iniciales favorecen el que tod@s l@s niñ@s jueguen al menos 2 cuartos de partido.

  1. Pensamos que las normas son las que permiten la cohesión de la sociedad. El deporte tiene, desde luego, sus valores y normas. ¿Cuáles crees que son los valores mas importantes que se derivan de la práctica del deporte como el “fair play” por ejemplo?

Esfuerzo, compañerismo, respeto a las diferencias,…son muchos los valores a destacar, pero quizás me quedaría con el trabajo en equipo y el respeto por compañeros y rivales. El trabajo en equipo, dejando a un lado las individualidades en busca del bien común, me parece un valor importantísimo para aplicar fuera del deporte. El respeto por las diferencias de cada uno es un valor fundamental que se puede intentar transmitir a través del deporte.

  1. El entrenador puede ser a la vez un referente para el niño y adolescente. Suele ocurrir que a menudo confían otros asuntos personales al entrenador. ¿te ha ocurrido?

Esta es una situación que, personalmente, me ocurre muy a menudo. Al estar tantas horas con tus jugadores, me parece inevitable que te vean como un referente y que, en muchas ocasiones, tengan tanta confianza en tí que te vean como un apoyo. Por tanto, creo que depende de tu empatía, así como de la implicación que quieras tener con tus jugador@s en general o con el/la jugador/a que te confía un problema o una situación personal.

En mi caso, tengo que decir que no me parece mal ni me inquieta esa responsabilidad de servir de referente al niño. Al revés, pienso que es una responsabilidad positiva para intentar hacer mejor tu trabajo. En el caso de los temas personales, si soy sincero, a veces me acuesto y mi cabeza no para de darle vueltas a mil problemas de much@s jugador@s de la escuela que no tienen situaciones fáciles y pienso en que ya tengo yo suficientes problemas como para pensar en los de otras personas…pero si puedo ayudar a que al menos mientras estén en baloncesto se olviden de estos problemas, desde luego que es algo que hago con gusto y que pienso que va de la mano de mi trabajo como entrenador. Cuando llevas 5 o 6 años viendo crecer a un niño o niña, realmente es como si formasen parte de tu familia e intentas ayudar en lo que puedas.

Vuelvo a mi madre: la conexión con sus alumn@s no termina al salir del colegio. Siempre ha sido una persona dispuesta a ayudar a los que lo están pasando mal, muchas veces invirtiendo su tiempo de descanso y hasta su salud en ocasiones. No siempre es algo que compense, pero observar el cariño y amor con el que le corresponden todos sus alumnos tras años y años no sólo por su labor como profesora sino por la calidad humana que les ha transmitido, es algo que me inspirará siempre en este sentido.

  1. Entrenas baloncesto. ¿Cuáles son las características más destacadas de este deporte y que aporta al practicante?

Evidentemente, cada uno barre para casa y ensalza su deporte, pero tengo que decir que el baloncesto es un deporte completísimo, tanto físicamente como para el desarrollo cognitivo de la persona.

La coordinación de manos y pies, el equilibrio, la agilidad, el salto, la carrera, el cambio de ritmo y todas las aportaciones físicas que el practicante adquiere van de la mano de la continua toma de decisiones que el jugador tiene que tomar en la pista, teniendo en cuenta muchas cosas (compañeros, rivales, situaciones de partido, espacio, tiempo), por lo que hay que pensar mucho jugando a este deporte.

La visión periférica y la multidisciplinalidad me parecen características a destacar. El jugador tiene que saber dónde está la canasta, el balón, tus cinco compañeros y tus cinco rivales para tomar una decisión para la que has de utilizar tus manos y el resto de tu cuerpo…y todo esto ¡con sentido! Me parece un deporte completísimo que aporta muchísimo en la formación del niño.

  1. Entrenas a chicos y chicas ¿Existen diferencias entre entrenar a unos y otras? ¿Si existen cuáles son las más destacadas?

En mi opinión, no existen demasiadas diferencias entre entrenar a chicos y chicas. Si tengo que destacar una, me decantaría por el grado de madurez que alcanzan las chicas a una edad más temprana que los chicos, lo que implica que las suelan tomarse las cosas con mayor responsabilidad.

Otra de las consecuencias de esa madurez, aunque no es deportiva, sí que afecta al grupo: es muy habitual que las chicas a partir de la categoría Junior (cuando empiezan el bachillerato) dejen de jugar. No es siempre así, y evidentemente hay muchas chicas que siguen, pero formar un equipo junior femenino con un buen número de jugadoras es más complicado que un masculino.

  1. El trabajo en equipo es muy importante en otros órdenes de la vida, en el deporte el equipo tiene mas peso que el individuo. ¿Cómo le explicas esto a los jugadores/as?

Pienso que es una parte muy importante y que se debe abordar desde el principio. Por un lado no es sencillo, ya que pienso que los primeros años sobre todo hay que conseguir que l@s niñ@s se hagan con el deporte de manera individual. Esto es, tener todos mucho el balón, manipularlo, botarlo, acariciarlo, tirarlo (también pasarlo, claro), y eso implica tener mucho tiempo el balón en sus manos. Esto podría chocar con el concepto de deporte de equipo, pero me parece fundamental que l@s niñ@s pierdan el miedo a hacer cualquier cosa con el balón, a equivocarse y que sea su amigo. Partiendo de esa base, poco a poco hay que ir inculcándoles el sentido colectivo del baloncesto, lo cual no es tarea fácil.

Al niño que se le de muy bien botar, anotar, que no tenga miedo a tirar, aunque pueda parecer difícil de hacer que la pase y que tenga sentido colectivo, creo que es mucho más sencillo conseguir que juegue con sentido colectivo que un niño que tenga miedo a arriesgarse, a atacar, ya que no podrá generar ventajas para los demás compañeros.

¡Esto es lo bonito de entrenar baloncesto, conjugar la técnica individual con el 1×1 y el sentido colectivo del juego!

 

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